Restaurantes cerrados, fábricas cerradas… la economía mundial está pagando su falta de adaptación al cambio climático

Las cocinas de los restaurantes han cerrado por las altas temperaturas, las fábricas han cerrado por la sequía,… el mundo económico corre el grave riesgo del cambio climático. Sin embargo, aún no se ha adaptado a estos eventos que aumentarán e intensificarán. Francia, como otros países, no llegó a esto. Según el experto Thibault Laconde, la adaptación será una “ventaja competitiva” y sobre todo ayudará a asegurar la sostenibilidad de empresas e industrias.

Sequías, olas de calor, incendios forestales… en todo el mundo, este verano de 2022 se han desatado eventos extremos relacionados con el cambio climático. Si afectan directamente a las personas, a su salud, a sus hogares, a la biodiversidad… las industrias y las empresas también se ven muy afectadas. En Estados Unidos, varios restaurantes tuvieron que bajar sus cortinas de acero porque el calor extremo imposibilitaba trabajar en la cocina. Lo mismo sucedió en Francia con días abrasadores por encima de los 40°C.

En Troyes, en el Aube, Didier Stil, el propietario del bar-restaurante l’Odysée decidió cerrar sus puertas entre las 14:30 y las 18:00 horas, informa Est Éclair. “Durante una ola anterior, tuve una camarera que sufrió una insolación. Entonces, por respeto al personal, no los contrato”, declaró al periódico Didier Stilll, también presidente de la Unión de oficios e industrias de la industria hotelera (Umih). Lo mismo ocurre con La Gigas hacia La Rochelle. “Los mejillones los preparamos a la plancha, a 80°C, con temperaturas que llegan a los 40 grados, no es posible abrir las cocinas”la gerente, Marina Poupeau, confesó a Sud-Ouest.

“La adaptación es el eslabón débil en la lucha contra el cambio climático”

La industria hotelera y de restaurantes no es el único sector afectado. El 17 de junio, en una fábrica del grupo Toray, el principal fabricante mundial de fibra de carbono, en Abydos, en los Pirineos Atlánticos, los empleados ejercieron su derecho a retiro cuando la temperatura superó los 60°C en algunos puestos de trabajo. En cuanto a las plantas de energía nuclear, el calor y la sequía histórica han obligado a algunas a reducir la producción de energía. Pocos sectores han escapado a la amenaza real del cambio climático.

“La adaptación no está al nivel del desafío. Es la relación débil en la lucha contra el cambio climático”, revisa al especialista en ingeniería de adaptación Thibault Laconde. “Hasta hace poco, hablar de adaptación era casi una traición cuando estaba claro que la prioridad debía ser la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Este es un estado de ánimo que sigue existiendo”, el explica. Sin embargo, la falta de adaptación al cambio climático puede tener graves consecuencias.

Pronto una gran ventaja competitiva

En China, algunas fábricas se han visto obligadas a cerrar, como durante la pandemia de Covid-19, esta vez por la sequía que provocó una caída en la producción hidroeléctrica. Toyota, Apple, Volkswagen, todos tienen que reducir la velocidad o incluso detener su producción. En Alemania, todo el sistema de suministro fue destruido por la sequía del Rin, que afectó duramente a la industria química. “Mantener mucha actividad pasará por la adaptación”, dijo Thibault Laconde. “Para algunos países, tener una industria que ya se ha adaptado al cambio climático será una ventaja competitiva frente a aquellos que enfrentan problemas recurrentes por no anticipar adecuadamente los riesgos climáticos”, dijo el experto.

Y Francia claramente no está a la altura. La firma Callendar, de la que Thibault Laconde es fundador, ha publicado un estudio en el que analiza el entorno directo de 1246 emplazamientos de Seveso en Francia, es decir, fábricas que utilizan o almacenan materiales peligrosos, para comprender si son vulnerables a los incendios forestales. Al final, una cuarta parte de ellos lo son, incluidos 187 sitios clasificados como Seveso de alto umbral y, por lo tanto, particularmente peligrosos.

El pasado mes de junio, el Instituto de Economía del Clima (I4CE) publicó un informe en el que confirmaba que Francia está mal equipada para “gestionar lo inevitable”. Para hacer frente a los efectos de olas de calor, incendios, inundaciones, Francia debe poner sobre la mesa al menos 2.300 millones de euros al año, dice el think tank que le ofrece la primera evaluación de las necesidades financieras de adaptación.

Marina Fabre Soundron fabre_marina

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