energías sostenibles, ¿de verdad?

El 6 de julio, tras meses de tumultuoso debate, los eurodiputados confirmaron la inclusión del gas y la energía nuclear en el proyecto de taxonomía verde de la Unión Europea. Este sistema de clasificación permite establecer una lista de actividades económicas que se consideran ambientalmente sostenibles. ¿Cuál podría ser el camino para el desarrollo de las dos fuentes de energía en Europa? Dos especialistas nos explican esta decisión.

Science & Vie: ¿Cuáles son las consecuencias concretas de esta integración del gas y la energía nuclear en la taxonomía verde europea?

Ana Creti: La taxonomía es una lista de actividades que pueden beneficiarse de la ayuda a la inversión para la transición energética. El objetivo es orientar a los inversores privados e institucionales hacia su desarrollo. En términos concretos, una empresa energética que desee construir una central de gas o nuclear tendrá la posibilidad de obtener una mayor financiación de los bancos que si el gas y la energía nuclear no estuvieran incluidos en la taxonomía.

Thomas Pellerin-Carlin: Esto, por ejemplo, facilita el acceso a préstamos a tasas de interés más bajas, lo que abarata el costo del proyecto. Sin embargo, ni un centavo del dinero europeo se destinará más o menos a un proyecto solo por taxonomía. Es solo una etiqueta “verde”.

“La inclusión del gas en la taxonomía verde de la UE no es una elección científica sino puramente política” – TOMÁS PELLERIN-CARLIN

S&V: ¿Bajo qué criterios se incluyen la energía nuclear y el gas en esta taxonomía?

TP-C. : Para participar se deben cumplir dos requisitos. El primero es desempeñar un papel positivo para el medio ambiente, por ejemplo, ayudando a mitigar el cambio climático. El segundo es no causar daños significativos a otras cuestiones ambientales como la biodiversidad o la calidad del agua y el suelo. La Comisión Europea ha adoptado un umbral: una unidad de producción de electricidad debe emitir menos de 100 g de CO2 por kilovatio-hora producido para ser incluida en la taxonomía. Nuclear fue capaz de unirlo porque claramente atrapó esta caja. Además, si excluimos un escenario muy improbable de un accidente mayor, no es la causa de un daño ambiental mayor.

C.A: En cuanto al gas, Europa lo ha incluido como energía de transición. Por lo tanto, puede reemplazar métodos de producción más contaminantes, como las centrales eléctricas de carbón. También podrá compensar reducciones en la producción de energías renovables intermitentes -solar, eólica- y jugar un papel en futuros procesos de almacenamiento de estas energías. Queda el hecho de que si las centrales eléctricas de gas construidas a partir de 2030 deben emitir menos de 100 g de CO2 por kilovatio-hora producido -lo que exige la UE- quienes hayan obtenido su permiso de construcción antes de esa fecha pueden beneficiarse de un umbral .mayores emisiones [ jusqu’à 270 g de CO2/kWh, ndlr].

“El problema radica realmente en toda una serie de inconsistencias arraigadas en la historia de nuestra dependencia energética” – ANA CRETI

Ana Creti

S&V: ¿Cree que el Parlamento Europeo tomó la decisión correcta?

TP-C. : En el contexto del calentamiento global, incluir la energía nuclear en la taxonomía es una decisión lógica, a pesar de los temores legítimos sobre el desperdicio y el riesgo de accidentes. No se puede decir lo mismo del gas, que es doblemente malo para el clima. Por un lado, quemar gas para producir calor o electricidad libera CO2, pero también hay que tener en cuenta las fugas de metano que se producen durante la extracción, ya lo largo del transporte por gasoducto. o por barco en forma de gas natural licuado. El metano es un poderoso gas de efecto invernadero que acelera el calentamiento global. La inclusión del gas en la taxonomía no es una elección científica sino puramente política, para facilitar la financiación de un determinado número de proyectos de gas. Esta es una decisión peligrosa para el clima y catastrófica para la credibilidad de la taxonomía europea.

C.A: Algunas ONG iniciaron acciones legales para impugnar esta decisión. Por tanto, todavía hay un pequeño margen de incertidumbre en la posibilidad de devolución. Sin embargo, no creo que sea útil o eficiente hacerlo. Por supuesto, la taxonomía tiene sus fallas, pero no es el instrumento que nos llevará más allá de una economía dominada en gran medida por los combustibles fósiles. El problema radica en realidad en toda una serie de incongruencias arraigadas en la historia de nuestra dependencia energética. Por ejemplo, pensamos que una de las soluciones consiste en electrificar algunos usos como el transporte. Pero en mi opinión, es más urgente cambiar nuestros hábitos de movilidad que construir nuevas centrales eléctricas.

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