Para estos estudiantes, proteger el medio ambiente implica realizar pequeñas acciones cotidianas.

Les preocupa el cambio climático. Para ellos, esta triste verdad es innegable, aunque cada uno la vive a su manera. Yasmina Choueiri, de 19 años, estudiante de bellas artes en la Academia Libanesa de Bellas Artes (Alba), habla de cambios de temperatura inusuales, “especialmente el invierno pasado”, dijo. Rafka Oueiss, estudiante de derecho de cuarto año en la Universidad Saint-Joseph de Beirut (USJ), está preocupada por los efectos del calentamiento global en la agricultura del Líbano. Mientras que Rami Rammal, también estudiante de tercer año de derecho en la USJ, ve esta crisis ambiental como resultado del sobreconsumo y el capitalismo. “El cambio climático es una de las muchas pistas sobre la verdadera naturaleza del hombre y los monstruos de los que es capaz”, agregó Yasmina Choueiri.

Rami Ramal. Foto Aya Abou Saleh

Ante los argumentos compartidos en línea por algunos jóvenes climatoescépticos, Maria Choueiri presenta el rigor de la ciencia. “Los investigadores mostraron la evidencia”, recuerda la joven estudiante de diseño de moda en Esmod en Beirut. Rafka Oueiss está de acuerdo: “Después de todo, no podemos negar los datos científicos”, exclama, y ​​destaca que además de estos datos, el mundo está experimentando “olas de calor cada vez más frecuentes” y “derretimientos que son glaciares”. Entonces, para estos jóvenes estudiantes, es imposible negar el cambio climático.

Rafka Ouaiss. Foto Lucía Sakr

Cambios… a nivel personal

Ante la ausencia de medidas gubernamentales, estos jóvenes estudiantes dicen haber cambiado su comportamiento y adoptado algunas acciones para enfrentar el calentamiento global. “Las acciones simples, incluso a nivel personal, pueden tener un impacto”, dice Rafka Oueiss. Para reducir la producción de gases de efecto invernadero, por ejemplo, Yasmina Choueiri dijo: “Camino cuando tengo la oportunidad y comparto el automóvil. Lo mismo ocurre con Rami Rammal, quien dice: “En lugar de usar mi automóvil, camino o ando en bicicleta y disfruto de los beneficios de estas actividades en mi salud física y mental. Para viajes más largos, trato de usar el transporte público o programas de viajes compartidos. En cuanto a Maria Choueiri, su actitud ecológica es compartida por su familia. “Mi casa está alimentada por un sistema solar y lo ha sido durante años, incluso antes de la crisis eléctrica en el Líbano”, dijo. Además, algunos de los estudiantes entrevistados consideraron cambiar su dieta. Este es el caso de Rami Rammal. La estudiante de derecho explicó: “Creo que no comer carne o menos, especialmente carne roja, y consumir menos productos lácteos o reemplazarlos por alternativas no lácteas puede reducir mi impacto ambiental en el planeta. Para Yasmina Choueiri, proteger el medio ambiente significa comprar ropa de segunda mano. María Choueiri está de acuerdo. “De lo contrario, uso las piezas que hice como parte de mis estudios en diseño de moda. Reducir el consumo y usar ropa reciclada o reciclada es la parte más importante del concepto de moda sostenible.

Yasmina Choueiri. Imagen RD

En este nivel, la creación es la clave de todo: cuando tienes creatividad, puedes transformar cualquier cosa en un nuevo objeto útil y estético”, explicó. Sin embargo, el compromiso de estos jóvenes por el planeta no les impide ser conscientes de la triste realidad del país.“A veces es difícil adoptar movimientos para luchar contra el cambio climático en un país como el Líbano”, sin embargo, admitió Rafka Oueiss.

Les preocupa el cambio climático. Para ellos, esta triste verdad es innegable, aunque cada uno la vive a su manera. Yasmina Choueiri, de 19 años, estudiante de bellas artes en la Academia Libanesa de Bellas Artes (Alba), habla de cambios de temperatura inusuales, “especialmente el invierno pasado”, dijo. Rafka…

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