COP26: siete efectos inesperados del cambio climático

Publicado el 11 de noviembre de 2021 a las 10:00Actualizado el 11 de noviembre 12, 2021, 8:12 am

Los científicos suelen plantear el espectro de la subida de los océanos, más a menudo olas de calor o inundaciones monstruosas, para advertir sobre las devastadoras consecuencias del cambio climático. Detrás de estos efectos hoy conocidos, hay fenómenos menos notorios, pero claramente relacionados con el aumento de los gases de efecto invernadero.

Mientras que para la ONU “nuestro planeta está cambiando ante nuestros ojos”, estos cambios menos visibles no son menos importantes. Desde el sabor del vino hasta el aumento de patógenos, aquí hay una descripción general de las consecuencias no deseadas del cambio climático.

1. La bomba de tiempo del permafrost

Si el permafrost, el nombre en inglés de “permafrost”, a menudo se denomina “bomba de tiempo climática”, es porque es un verdadero reservorio de gases de efecto invernadero. Esta tierra, cuya temperatura se mantiene por debajo de los 0°C durante al menos dos años consecutivos, se encuentra principalmente en Rusia, Groenlandia, Alaska o Canadá. De 3 a 4 millones de personas viven en estas tierras heladas. Algunos, como en Siberia, ven sus casas resquebrajadas y el suelo resquebrajado. No por un terremoto, sino porque el permafrost se está derritiendo y se está moviendo a través del suelo.

Estos suelos, a veces congelados durante cientos de miles de años, contienen materia orgánica “atrapada” por las heladas. Cuando el permafrost se descongela, estos desechos vegetales se descomponen y liberan dióxido de carbono y metano, dos gases de efecto invernadero. Según el CNRS, el derretimiento del permafrost puede provocar un calentamiento significativo, pero no lo suficiente como para hacer funcionar el motor climático. Sobre todo, según el centro de investigación, los mecanismos de descongelación del permafrost aún son poco conocidos e inciertos.

2. La proliferación del mosquito tigre y otras plagas

Aedes albopictus (“mosquito tigre” para los amigos) era hasta hace poco el negocio de los países más cálidos. Pero a medida que nuestro clima se vuelve más templado, este insecto con patas de tigre vive cada vez más en el norte, y particularmente en Francia. Este vector de enfermedades tropicales -malaria, chikungunya, dengue- ahora prospera en 58 de los 96 departamentos metropolitanos. Hasta 2004, nadie se preocupó realmente.

Este no es el único insecto que ha evolucionado o cambiado su área de distribución debido al calentamiento global. En 2016, una epidemia de gusanos cogolleros (una especie de oruga), que devora especialmente los cultivos de maíz, asoló el sur de África. En 2019, un gran brote de langostas del desierto también se extendió por África oriental. La razón: lluvias inusualmente fuertes y altas temperaturas, condiciones ideales para su reproducción.

Una larva de Spodoptera Frugiperda, o gusano cogollero, en una mazorca de maíz.NUEVA CHINA/PATADA

Como informó la entomóloga Esther Ndumi Ngumbi en un artículo para el Foro Económico Mundial, investigaciones previas han demostrado que por cada grado de aumento en el calentamiento global, las pérdidas de cultivos causadas por insectos aumentarán del 10 al 25 %.

3. Contracción de algunas especies

La biodiversidad ya está pagando el precio del cambio climático. Incapaces de adaptarse o migrar a regiones más frías, algunas especies disminuyen o se extinguen. Otros utilizan un enfoque original: la retirada.

Muchos estudios, relacionados con aves o peces, han observado este fenómeno. Por mencionar uno, publicado en 2019 en la revista “Ecology Letters” y relacionado con 70.000 aves de 52 especies diferentes, mostró que su tamaño ha ido disminuyendo unos milímetros desde 1979.

Este fenómeno es consistente con la regla de Bergmann, que las especies que viven en climas fríos tienden a tener una mayor masa corporal. Porque las personas más altas retienen mejor el calor de su cuerpo y, por lo tanto, son favorecidas en regiones heladas. Al contrario, en estos tiempos de calentamiento global, es mejor quedarse pequeño para reducir el riesgo de muerte por golpe de calor.

4. La amenaza de perder estaciones de esquí

Quien dice invierno más suave, lógicamente dice menos nevadas. Un estudio francés ya estimó que la duración de la capa de nieve se redujo en 8,9 días por década entre 1970 y 2015. La temporada de nieve también se hizo más corta, comenzando 12 días después y terminando 26 días después.

Los centros turísticos de baja y media montaña, por debajo de los 1.700 metros, corren un riesgo especial. En Francia, donde los deportes de invierno representan alrededor de 120.000 puestos de trabajo, 168 estaciones (de las 584 construidas en Francia desde la década de 1930) han dejado de funcionar en las últimas décadas, debido a la falta de renovación o de nieve suficiente.

También en Francia, entre 100 y 120 estaciones están equipadas con métodos de fabricación de nieve artificial. Pero eso no es suficiente para salvarlos a todos, porque este dispositivo solo funciona si la temperatura es inferior a 5°C. Para 2050, casi la mitad de las estaciones pueden desaparecer, según investigadores de Inrae Grenoble.

5. El cambio en el sabor y grado alcohólico del vino

La vid es uno de los cultivos más sensibles a las variaciones climáticas. Según un estudio realizado en particular por investigadores del INRAE, la mitad de las regiones vitivinícolas del mundo podrían desaparecer con un calentamiento de 2°C. Esto plantea un gran desafío para Francia, el segundo mayor productor de vino del mundo y el mayor exportador en términos de valor.

Que, bajo el efecto del calor, no se ha dejado de traer a Francia la fecha de la vendimia: “un mes en cincuenta años”, según el Instituto Francés de la Vid y el Vino (IFV). Además de los periodos de sequía, también al brotar antes, la vid es más vulnerable a los periodos de heladas tardías, como ocurrió la pasada primavera.

Estos cambios de temperatura también corren el riesgo de aumentar el nivel de azúcar y el nivel de alcohol, al tiempo que reducen la acidez de los vinos. Es difícil mantener los aromas florales cuando hace tanto calor. Para crecer, el sector tiene previsto trasladar los viñedos a zonas más frescas o sustituir sus variedades de uva por variedades tardías más adecuadas como Syrah, Grenache y Mourvèdre.

6. El despegue imposible de los aviones

La aviación, uno de los sectores más criticados por su impacto ambiental, también puede soportar el aumento de las temperaturas. Como muestra un estudio publicado por la revista “Climate Change”, el aumento de la temperatura media y la frecuencia de las olas de calor extremo disminuyen la densidad del aire.

Este fenómeno puede afectar a la sustentación, es decir, a la fuerza que experimenta la aeronave y, por tanto, a su capacidad de vuelo. Por tanto, puede ser necesario aligerar las máquinas pesadas para poder despegarlas, aunque los efectos del calentamiento global no serán los mismos según las zonas geográficas, el diseño de las pistas o incluso los modelos de aeronaves.

Y si el avión aún logra despegar, puede encontrar problemas en el vuelo: la turbulencia puede ocurrir en altitudes más altas, donde viajan los aviones. También pueden intensificarse como resultado de cambios en la atmósfera terrestre.

7. El potencial colapso de las corrientes oceánicas

Varios estudios publicados este año en revistas científicas advierten sobre signos de debilitamiento de las corrientes oceánicas en el Atlántico. Estas corrientes, llamadas “circulación del meridiano de inversión del Atlántico” (Amoc) en la jerga científica e incorrectamente denominadas “Corriente del Golfo” por el público en general (mientras que esta última representa solo una parte de esta circulación del meridiano), pueden verse interrumpidas por el cambio climático.

La corriente proviene del Golfo de México, donde permanece el agua superficial cálida y salada.

La corriente proviene del Golfo de México, donde permanece el agua superficial cálida y salada.Estudio de visualización científica de la NASA/Centro de vuelo espacial Goddard

Para comprender el papel del calentamiento en la interrupción de la circulación meridiana, primero debemos comprender cómo funciona este mecanismo bien engrasado: la corriente que proviene del Golfo de México, donde el agua superficial cálida y salada permanece porque es más ligera, antes de llegar a Groenlandia y enfriamiento. El agua más densa se sumerge más profundamente para llegar al sur y formar un bucle. Cuando la capa de hielo se derrite por efecto del aumento de las temperaturas, el agua dulce de los glaciares ingresa a estos arroyos y reduce su contenido de sal, lo que hace que se deterioren.

El debilitamiento de la circulación meridiana preocupa a los científicos. Y por una buena razón: permite transportar el calor desde el ecuador a los polos y, por lo tanto, “distribuir mejor el calor sobre la superficie terrestre”, según Julie Deshayes, oceanóloga del CNRS, citada por el medio de revisión de investigaciones. Según él, si bien es probable una desaceleración en Amoc, los investigadores aún carecen de datos para determinar una tendencia a largo plazo. E incluso si el flujo disminuye, no hará que Europa se enfríe porque dominará el calentamiento global de la atmósfera. Por otro lado, los inviernos pueden ser más duros y los veranos más secos, marcados por olas de calor.

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