A qué temperatura se pondrá el agua caliente sanitaria para ahorrar gas en la factura

Entre las medidas para ahorrar gas se encuentra la de establecer la temperatura correcta del agua caliente sanitaria (ACS). Esto es lo que necesita saber.

Los precios de la energía y el gas han estado aumentando de manera constante durante algún tiempo, pero debido a la guerra en Ucrania han experimentado fuertes aumentos, con facturas comerciales y familiares al menos cuatro veces al año. La inminente llegada del frío amenaza con empeorar aún más la situación. Esta es también la razón por la que se ha elaborado un plan nacional que pretende reducir con virtud el consumo en los durísimos meses que se avecinan. Todos podemos ahorrar en la factura siguiendo unas sencillas precauciones (aquí tienes el decálogo con los consejos de ENEA), donde también se regula la temperatura del agua caliente sanitaria (ACS) de la caldera. En términos muy sencillos, el agua sanitaria es aquella que sale de los grifos de casa y que utilizamos tanto para la higiene personal como en la cocina. No debe confundirse con la calefacción dedicada. Optimizar el uso de este valioso activo nos ayudará a ahorrar en tarifas. Esto es lo que necesita saber.

La temperatura ideal para el agua sanitaria es entre 45° y 55°

Regular correctamente la temperatura del agua en el hogar tiene varias ventajas, en términos de bienestar, en ahorro de costes y también en posibles futuras intervenciones de mantenimiento. En general, la temperatura ideal se considera entre 45°C y 55°C. Ponerlo por debajo de los 45°C te refrescará mucho a la hora de ducharte, pero este es un detalle que depende mucho de la sensibilidad personal (nuestra temperatura corporal es de 36°C). Para ahorrar dinero, algunos la bajan a 43°C o menos, ignorando la intervención. Poniéndolo por encima de los 55 °C, en cambio, surge el problema contrario, porque para no quemarte, tienes que mezclarlo con agua fría (te quemarás a partir de unos 60 °C). Este proceso genera un desperdicio de energía innecesario que obviamente tiene un impacto en la billetera, sin mencionar el riesgo de formación de cal en las tuberías con todo lo que sucede. Sin embargo, tenga en cuenta que una temperatura suficientemente alta también permite la eliminación de microorganismos resistentes al calor que podrían dañar la salud.

Existen dos tipos de sistemas para el suministro de agua caliente sanitaria: sistemas instantáneos y sistemas de acumulación. Los primeros son sistemas donde el agua caliente se calienta en el momento exacto en que se demanda y se utiliza, sistema muy común en viviendas unifamiliares, mientras que en los sistemas de acumulación el agua se deposita en depósitos especiales que se denominan acumuladores. Según define luce-gas.it, la temperatura ideal para un sistema instantáneo debe estar entre 38°C y 40°C, considerándose “apta para la ducha o el baño”, mientras que para los almacenamientos, “debe ser constante y alta”. porque garantiza un mejor rendimiento.Algunas calderas de condensación modernas pueden ajustar de forma independiente la temperatura ideal, utilizando un sensor externo, lo que proporciona beneficios en términos de rendimiento, eficiencia y ahorro según las condiciones.

¿Cuánto puedes ahorrar en tu factura ajustando la temperatura correcta de la caldera?

Liberar agua demasiado caliente y luego “templarla” con agua fría para lograr el efecto deseado es sin duda una forma rápida de desperdiciar energía y dinero. La correcta regulación del ACS optimiza el consumo y garantiza un ahorro en la factura, que puede ser más o menos significativo. Sin embargo, cuantificar este ahorro en términos porcentuales es muy complicado, ya que depende de muchos factores, no solo de la temperatura. Estos incluyen el número de personas en la familia; con qué frecuencia se baña y se ducha; cuánto tiempo permaneces bajo el agua; con qué frecuencia y cómo lava los platos y la ropa, el tamaño de la casa, el tipo de sistema utilizado, etc. Ajustar la temperatura por sí solo garantiza una reducción cuidadosa de las facturas, pero eso es tomando todas las precauciones necesarias, como tomar duchas más cortas y lavar los platos con agua fría después del jabón, lo que puede ahorrar potencialmente varios cientos de euros al año, gracias a un sistema moderno y eficiente.

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