Calentamiento global: cuando las salas de redacción empiezan a echar espuma

La mediocridad del tratamiento mediático de los temas ecológicos no escapa a nadie. Conciencia que provoca reacciones dentro de la propia profesión. El miércoles 14 de septiembre, a iniciativa de los medios independientes, se presentará una carta titulada “Por el periodismo en plena emergencia ecológica”. ¿El fin de las fotos resplandecientes para provocar una ola de calor? No hay duda. ¿Qué pasa con los informes exultantes sobre coches eléctricos o vuelos baratos? ¡No tan seguro!

La iniciativa la llevan los profesionales de la información verde, en particular los sitios de noticias independientes Reporterre, Vert, Climax y Socialter, pero ya se está extendiendo a las redacciones generalistas, a través de las firmas de varias decenas de periodistas que ya no pueden trabajar. El miércoles 14 de septiembre se hará pública una carta “Por el periodismo en el apogeo de la emergencia ecológica” en una velada en la Recyclerie de París, un evento con entradas agotadas, pero disponible en Internet para los que lleguen tarde.

Trece puntos que deberían ser un montón de compromisos para expresar la necesidad de un abordaje urgente y transversal del tema climático. “El mal tratamiento mediático de los temas relacionados con el clima y la biodiversidad perjudica gravemente el debate democrático”considerar a los autores de la carta para quienes “Ciertas prácticas periodísticas ya no pueden tener lugar”. La observación es simple: los periodistas -este es su trabajo- tienen un papel importante en la divulgación de información seria, con fuentes y referencias cruzadas. Según una encuesta organizada en 2021 para la Conferencia Internacional de Periodismo, los lectores, oyentes y espectadores quieren tener“Información concreta, contrastada, educativa, que aporta soluciones”. Estamos lejos de ello, sobre todo en materia de ecología, donde un buen número de medios todavía oscilan entre el sensacionalismo y el optimismo exagerado, entre las anécdotas y la falta de análisis de las causas sistémicas del recalentamiento general. Si la iniciativa del 14 de septiembre no es la primera –el lunes 5 de septiembre tuvo lugar una jornada de debate y reflexión lanzada específicamente por la ONG 1Planet 4All (Un planeta para todos) sobre el mismo tema extendido a cuestiones del Norte/Sur–, difiere en que proviene directamente del periodismo corporativo. También llega en un momento en que los ciudadanos, ya hipercríticos con la profesión, se niegan a dejarse engañar.

Hola, aquí en la tierra

Una pequeña recopilación de varios posts de prensa o posts publicados este abrasador verano demuestra que es universalmente desagradable. a mediados de junio, Liberar representa una entrevista con un climatólogo con una foto de un hombre bronceándose los pectorales. Gritos de los lectores seguidos de un mi culpa lágrimas todos los días. Hay que creer que los periódicos no siempre se leen entre sí. En julio, una bañista en proceso de calentarse al sol se difunde en la portada de la Almuerzo gratis. Y esto mientras el Mediterráneo se acerca a las temperaturas del jacuzzi. A fines de agosto, la prensa diaria regional (PQR) dio una portada. “La feliz ola de calor”titulado el Popular con el Centro cuya portada se ha labrado un gran éxito en Twitter. El humorista Guillaume Meurice fue el primero en dibujar la propuesta de un título alternativo como “El fin de la gente feliz”! Otros twittos se lo están pasando en grande burlándose del alegre optimismo de nuestros compañeros de PQR. Y, en la edición del 23 de agosto de Marianne Anne-Sophie Letac, profesora de geopolítica, lamentó la falta de noticias de verano: “El verano debe usarse para reflexionar sobre el mundo, no para entrar en pánico “, titula en su publicación de humor que trata sobre los castaños de los periódicos (el cruce de veraneantes, los peligros de las piscinas, etc.) como la inconsistencia de las declaraciones sobre temas climáticos. “Las vacaciones de verano prolongadas y más allá de su presentación se han vuelto ecológica, política y moralmente insostenibles. (…), prosigue el autor, antes de concluir que si “Recarga, desconecta (es) importante (…) que nos laven el cerebro durante dos meses completos, podemos y debemos prescindir de él “.

Trato soñador o ignorante, la diferencia entre palabras e imágenes… tantas aproximaciones que confunden el mensaje que hay que transmitir sin descanso: hay que actuar. “Mostrar gente peleando en el agua, nadando o comiendo helado, hablar de olas de calor, ya no es posible.“, explicó Loup Espargilière a parisino. “Estas imágenes se desvían de la realidad, restan gravedad a la crisis y retrasan la acción contra el cambio climático” uno mencionó quién es el fundador de Green media y uno de los organizadores de la velada parisina.

Pregunta de informe de publicación

Otro gran disruptor del cerebelo: la publicidad. Una plaga insidiosa que destruye los esfuerzos educativos de algunas redacciones. Ejemplo reciente experimentado: viernes 12 de agosto, los oyentes de France Inter pueden escuchar un programa interesante allí. La parte de la mañana de France Inter, el 9/6, tuvo como invitados a Dominique Bourg, filósofo y ecologista y Olivier Sidler de la asociación NégaWatt. Hablamos de sobriedad, transición ecológica y todo. Realmente emocionante. ¿El problema? Antes de que comenzara el debate, un anuncio de teléfonos móviles y el nuevo “Samsung plegable” que cabe en un “minibolso”. Una joya tecnológica de fácil obtención gracias a la recuperación del teléfono actual (que aún funciona). O todo lo contrario de la necesaria sobriedad expuesta sin desvíos por Dominique Bourg. Entonces, incluso si los periodistas están haciendo bien su trabajo, la publicidad irrelevante, y especialmente la información irrelevante, perpetúa la exageración que mantiene en funcionamiento la máquina consumista. Este programa de France Inter se enorgullece de las preguntas de la audiencia y las respuestas de los oradores. Pero ni a uno ni a otro les molestó esta flagrante contradicción entre el mensaje publicitario y el debate de fondo. Sin embargo, hay suficiente para atragantarse al cepillarse los dientes ese día.

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