Metavers, ¿en los albores de una nueva economía?

¡Alerta! Desde enero, los precios inmobiliarios han caído un 85%. Los compradores que, como el rapero Snoop Dog, se apresuraron ayer a comprar propiedades de alto perfil están en aumento. La crisis, relacionada con los cambios de las criptomonedas, no afecta a Nueva York, París o cualquier otra ciudad, sino a un espacio virtual, el arenero.

Este mundo en línea, donde abundan las marcas y las celebridades, es parte de un nuevo universo en construcción. El metaverso promete agregar una tercera dimensión a Internet. Algunos lo ven como una pesadilla distópica. Otros imaginan un futuro paraíso empresarial, en el origen de una nueva revolución industrial. Mark Zuckerberg es uno de los más entusiastas: Facebook, la empresa que dirige, inició su transformación Meta el año pasado y se ve a sí misma como líder en el sector. En este punto, sin embargo, la economía de este “meta-universo” en construcción sigue siendo más una promesa que una realidad.

El marco de una nueva economía virtual

La galaxia Meta/Facebook es solo una parte de lo que podría ser este universo virtual. Google y Microsoft, entre otros, han anunciado planes de inversión masivos allí. Se rumorea que Apple también tendrá proyectos en este ámbito.

Los desarrolladores de videojuegos no se hicieron esperar a los gigantes del sector tecnológico: Roblox, Decentraland y Epic Games (el estudio que desarrollará Fortnite) ya ofrece mundos virtuales comparables a el arenero, donde la gente puede reunirse, crear, jugar, asistir a un concierto y, quizás mañana, trabajar, colaborar y aprender. Se basan en “fabricantes de equipos”, como Nvidia y Unity Software, que desarrollan la infraestructura técnica, el hardware y el software.

Pero, ¿qué es el metaverso? A falta de una definición que haga referencia, podemos intentar esbozar al menos los contornos. El metaverso ofrece a sus usuarios una experiencia encarnada, en tiempo real, en un mundo virtual tridimensional continuo. Cada uno de estos mundos recibe visitantes, muchas veces representados en forma de avatares que pueden interactuar con otros participantes e inteligencias artificiales.

La naturaleza de estos mundos permite el surgimiento de derechos de propiedad, asegurados por protocolos de cadena de bloques (cadena de bloques). Así que allí puedes comprar cosas, como ropa de marca para vestir a tus avatares, terrenos para construir casas y obras de arte para decorarlas. Oficinas y espacios comerciales allí están abiertos. Las grandes marcas están experimentando con nuevas ofertas allí. Algunos creen que estos nuevos territorios, tan vírgenes como virtuales, pueden eventualmente dar a luz a una nueva economía cuyos ingresos alcanzarán los billones de euros.

Una aventura tan prometedora como incierta

Todavía es demasiado pronto para dar crédito a estas estimaciones: la economía del metaverso apenas ha pasado la etapa de prototipo. Sin embargo, el potencial es suficiente para despertar todos los deseos. Comenzando por los jugadores de capital de riesgo que han invertido más de $ 10 mil millones en empresas del sector para 2021.

Este proyecto demiúrgico realmente despierta las esperanzas empresariales más salvajes y atrae a los tecnófilos. Los fanáticos de la ciencia ficción recuerdan, sin embargo, que el término “metaverso” nació en 1992 de la pluma de Neal Stephenson en una novela distópica de ciencia ficción, Snow Crash. Muchas personas expresan temor a posibles sobredosis y adicciones. Si bien Internet se concibió originalmente como una red abierta, el metaverso ahora está emergiendo en forma de mundos propietarios que se regulan a sí mismos. Quedan por definir las formas de gestionar estos nuevos espacios de interacción social e intercambio económico.

Corresponde a los arquitectos del metaverso demostrar su utilidad. La tarea es más delicada porque el experimento permanece hoy inaccesible para la mayoría. Ahora, para dar sus primeros “pasos” en el metaverso, necesita un casco de realidad virtual, que es tan caro como difícil. Meta Quest 2, el actual líder del mercado, cuesta actualmente unos 450 euros. Un gran obstáculo práctico y financiero para el consumidor medio.

Sin embargo, se están explorando otros métodos, como la interacción holográfica (ver, por ejemplo, el proyecto Starline de Google). Mañana, otras interfaces pueden permitir el acceso al metaverso. Recuerde que Internet adquirió una dimensión diferente cuando las pantallas táctiles de los teléfonos inteligentes reemplazaron a los ratones y teclados.

De una galaxia a otra

Otro gran obstáculo, los pocos mundos virtuales a los que se ha podido acceder hasta ahora están sellados herméticamente. Un Meta avatar no puede viajar en Roblox, y viceversa. Para emerger, un metaverso unificado requiere alguna forma de interoperabilidad entre las galaxias que lo componen. Hay mucho en juego: un par de Nike en píxeles tiene un valor completamente diferente si tu avatar puede llevarlo de un mundo virtual a otro. Nadie sabe exactamente cómo podría materializarse esto, pero ya han comenzado las discusiones para definir los estándares del metaverso.

A escala global, se ha lanzado toda una carrera por el cambio. Conmocionada por los mercados financieros, la industria tecnológica ha encontrado una nueva narrativa para el crecimiento en el metaverso. En las grandes empresas, los estrategas están alerta, buscando nuevas oportunidades pero también posibles cambios innovadores que puedan perturbar sus negocios.

Los más valientes ya han comenzado a explorar, participando de hecho en la construcción del metaverso. Grandes nombres como Adidas, Carrefour, Gucci y Samsung han anunciado que han adquirido máquinas tragamonedas el arenero. Para estos pioneros, la aventura promete ser tan emocionante como incierta.

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