Período: un verano 2022 de todos los récords

Se espera el informe para el verano de 2022. Y los franceses no están soñando: se lo pasan extraordinario en todos los sentidos. Los récords de temperatura, la intensidad y duración de las olas de calor, una larga sequía hacen que este año siga siendo significativo de la misma manera que la sequía de 1976 o la ola de calor de 2022. Este es el segundo verano más caluroso después de 2003 con una diferencia de +2,3°C respecto a la media 1991-2020, superada solo por 2003 y sus +2,7°C. Así se recordará que por primera vez en la historia de la meteorología se registró una temperatura superior a los 40°C en el mes de junio (el 16 precisamente en Saint-Jean de Minervois en Hérault), que tal barra atravesó el el norte de Finisterre el 13 de julio pero también en Gran Bretaña donde se registraron 40,3°C. “Y estos récords son muy altos porque, por ejemplo, en Finistère en Sibiril, la marca es 5,8°C superior al récord anterior del 30 de junio de 2015 y 4,1°C en Brest y sus 39,3°C donde hay que volver a 1949 para encontrar 35.2°C” detalla Matthieu Sorel, climatólogo de Météo-France.

Récords de calor batidos en 2022. Créditos: Météo France

El fenómeno meteorológico es conocido. Una depresión bloqueada en el Atlántico Norte trae un flujo de aire cálido desde el continente africano. Este calor se acumula y forma un domo con impresionantes temperaturas de varios grados a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar, donde las temperaturas suelen ser negativas. Este patrón meteorológico se repitió tres veces en Francia, del 15 al 19 de junio, del 12 al 25 de julio y del 31 de julio al 13 de agosto. Esto produjo 33 días acumulados de calor (contra 22 días en 2003 pero en una ola). Así, en Nîmes (Gard), se observaron temperaturas superiores a 40°C en tres meses de verano. Y Niza experimenta casi dos meses de “noches tropicales”, es decir, temperaturas nocturnas superiores a los 20°C. Estas altísimas temperaturas provocaron violentas tormentas en París, Marsella, Montpellier, episodios de granizo en Saint-Etienne y el Jura, y un episodio de vientos de más de 200 kilómetros por hora en Córcega el 18 de agosto.

Una sequía histórica que podría volverse común

Como resultado, los suelos de Francia nunca han estado demasiado secos con un déficit total de precipitaciones del -25 % durante todo el verano y del 33 % de enero a julio. Si junio estuvo bien regado con un aumento de precipitaciones del 34 %, julio de 2022 tendrá un -85 % de agua, el julio más seco registrado. Agosto agudizó el fenómeno con un déficit del 30%. La sequedad de los suelos ya está presente en mayo y al final del verano, no hay región de Francia donde los suelos retengan algo de humedad. Desde el 17 de julio, la sequía ha sido más severa que en 1976 y 2003. Esta situación tendrá consecuencias particularmente en el primer daño que deben pagar las aseguradoras en Francia, la expansión y recuperación de las arcillas. Estos deslizamientos de tierra, que afectaron a los edificios, se observaron principalmente en las regiones arcillosas del sur de Francia. A partir de ahora, todo el territorio está afectado. Estas condiciones extremas son también la fuente de grandes incendios forestales en la Gironda y el sureste de Francia. Una situación que podría empeorar con el cambio climático ya que los modelos indican una disminución del 10% en las precipitaciones acumuladas con una mayor duración de 5 a 10 días de periodos cálidos a partir de 2050.

Sequía en tierra Crédito: Météo France

Ninguna región de Francia se salvó de las tierras secas. Créditos: Meteo-France

Los climatólogos, por su parte, señalan que la tendencia al calentamiento está muy avanzada y que sus consecuencias ya se están sintiendo. Las temperaturas globales han aumentado globalmente en 1,1°C desde 1850 y en Francia, “el aumento es de 1,7°C desde 1900″ dijo Samuel Morin, investigador y director del Centro Nacional de Investigaciones Meteorológicas. Según los registros de Météo-France, en Francia, el número de olas de calor se triplicó entre el período de 1947 a 1990 y el de 1990 hasta el presente. ¡Y el número de días de olas de calor se multiplica por nueve! “Aunque este verano ya es excepcional por las medias que se observan actualmente, hay que tener en cuenta que con el desarrollo del cambio climático y que se agudizará porque las emisiones de gases de efecto invernadero lejos de disminuir siguen aumentando, este que acabamos de vivir debería ser el norma a mediados de siglo—advirtió Samuel Morín.

Leave a Reply

Your email address will not be published.