desinformación en horario de máxima audiencia

En Brasil, la campaña electoral estuvo plagada de información falsa en las redes sociales, pero también en la televisión, donde los propios candidatos presidenciales no dudaron en transmitirla.

Desde el inicio oficial de la campaña hace un mes, los principales candidatos han sido entrevistados casi todos los días en horario de máxima audiencia en los principales canales, sin contar los spots oficiales que se emiten antes del informativo televisivo que reúne a los diez-diez millones de espectadores.

Los equipos de verificación de AFP encontraron numerosas declaraciones falsas o engañosas de los dos favoritos, el expresidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el actual jefe de Estado, Jair Bolsonaro (extrema derecha).

“Nuestro gobierno tuvo la idea de crear Pix, a través del Banco Central”, dijo Bolsonaro, por ejemplo, la semana pasada en el programa de variedades del popular presentador Ratinho, en el canal SBT.

De hecho, este método de pago instantáneo en línea que revolucionó las transacciones bancarias en Brasil fue diseñado por el Banco Central en 2018, bajo el mandato de su predecesor Michel Temer (centro derecha).

Al día siguiente, Lula le dijo a CNN Brasil en una entrevista que había sido absuelto de todos los cargos de corrupción.

Todas sus condenas fueron anuladas, pero la mayoría fueron por defectos formales, sin llegar a demostrar su inocencia.

– “Medios de comunicación en masa” –

“La campaña es sobre todo una confrontación de discursos sobre los principales temas de la elección. Y para resaltar estos discursos, los candidatos no dudan en hacer declaraciones engañosas, o incluso dar literalmente información falsa”, explicó a la AFP Amaro Grassi, coordinador. del departamento de análisis de políticas públicas de la Fundación Getulio Vargas.

El hecho de que figuras políticas mientan en televisión no es una novedad en sí misma, pero esta sobreexposición en la fase final de la campaña permite que la desinformación adquiera una nueva dimensión, llegando a un público más amplio.

“La televisión sigue siendo un medio masivo, una forma de dirigirse a la población en general, y no solo de predicar a los conversos”, como suele ocurrir con las redes sociales con sus algoritmos, cree Helena Martins, profesora de Comunicación de la Universidad Federal de Ceará ( UFC).

Por no hablar de que la televisión es vista por gran parte de la población como “un lugar de verdad”, insiste, citando una expresión popular: “si está en la tele, es porque es verdad”.

– Pocos son indecisos –

Si bien los ataques vienen de todos lados entre los principales candidatos, el 85% de los brasileños cree que la información falsa puede influir directamente en las elecciones del 2 de octubre, según una encuesta del instituto Ipec publicada hace dos semanas.

Sin embargo, Amaro Grassi cree que la desinformación difundida en la última recta de la campaña puede haber reducido su influencia, el número de indecisos es históricamente bajo.

Una encuesta del instituto de referencia Datafolha mostró la semana pasada que el 78% de los brasileños estaban “completamente decididos” sobre su voto en las elecciones presidenciales.

Entre los votantes de Lula y Bolsonaro, el 86% de los encuestados está seguro de que su elección es definitiva.

“Las intenciones de voto ya son muy claras. Es probable que los discursos, las estrategias de comunicación, tengan un impacto real en esta etapa”, resume el Sr. Grassi.

Pero según él, la elección es también un “duelo entre dos candidatos que inspiran un fuerte rechazo”.

Por eso, el presidente Bolsonaro ha alimentado los rumores de que su oponente de izquierda está en contra de los agricultores, en contra de las iglesias evangélicas cuyos templos cerrará y a favor del aborto, para fortalecer el sentimiento anti-Lula.

El exsindicalista, por su parte, en ocasiones exageró el balance de sus dos mandatos (2003-2010) para comparar favorablemente con Bolsonaro, sobre todo en lo que se refiere a la situación económica.

Por ejemplo, afirmó en un debate televisado que el presupuesto educativo se multiplicó por cinco bajo su presencia, pero en realidad fue por tres.

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