Las consecuencias totalmente inesperadas del dominio del dólar

En 1971, John Connally, secretario del Tesoro de Richard Nixon, dijo a sus homólogos en otras economías importantes: “El dólar es nuestra moneda, pero su problema”. El trasfondo, el lento declive del sistema monetario de Bretton Woods, es historia antigua.

Pero es notable que la fórmula siga siendo válida después de todos estos años. Digo “notablemente” porque Estados Unidos ya no domina la economía mundial como antes. En 1960 representaban casi el 40% del PIB mundial; ahora es menos de un cuarto.

Además, otras dos monedas, el euro y el yuan, ahora sirven a economías comparables en tamaño a los EE. UU. Sin embargo, el dólar sigue siendo dominante en los mercados financieros mundiales. Cuando una economía de mercado emergente se endeuda en el extranjero, su deuda sigue estando mayoritariamente denominada en dólares. El predominio financiero del dólar parece dar al tipo de cambio estadounidense (ver página 12) – el valor del dólar en relación con otras monedas – una enorme importancia en la economía mundial. Un artículo reciente de Maurice Obstfeld y Haonan Zhou afirma que existe un “ciclo del dólar” global; cuando el dólar es fuerte, causa estrés financiero y económico en otras partes del mundo. Y el dólar ha estado muy fuerte en los últimos tiempos.

Cuando el dólar es fuerte, causa estrés financiero y económico en otras partes del mundo.

El poder de este dólar esconde tres grandes misterios. El primero, y el menos complicado de superar, es el hecho de que sigue siendo dominante mientras la economía estadounidense ha perdido eficiencia. La segunda pregunta, más desconcertante, es por qué las fluctuaciones del dólar tienen un impacto tan global. Finalmente, es necesario entender por qué el dólar se ha apreciado tanto en los últimos tiempos.

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