“La sobriedad no es un regreso a la Edad de Piedra”, según la geógrafa Magali Reghezza – En busca del mañana



¿Pueden los efectos del calentamiento global vividos este verano ser un punto de inflexión a la hora de plantearse la urgencia de actuar?

Todos los científicos que han advertido durante décadas sobre las dramáticas consecuencias de un clima que cambia debido a las actividades humanas esperan. En Francia, las temperaturas aumentaron 1,7 °C entre 1900 y 1930. Este verano tuvimos una “anomalía térmica” de +3,3°C. Estamos experimentando un cambio sin precedentes a nivel humano. La concentración de CO2 en la atmósfera nunca ha sido tan alta en dos millones de años. Nunca sabremos, en nuestra vida, el clima que conocimos de niños o incluso hace veinte años. En Francia, los 40 °C se superaron solo una vez en la década de 1960 y una vez en la década de 1970. ¿Has visto este verano? Hubo tantas olas de calor entre 1949 y 2006 como entre 2006 y hoy. El calentamiento global se está acelerando y afectará nuestra salud, nuestro poder adquisitivo, nuestra alimentación, nuestras familias, nuestra vida profesional, nuestra vida cotidiana.

¿Cómo limitar el aumento de temperatura?

Primero, debemos dejar de usar combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural), y no solo para electricidad, sino también para calefacción, transporte, agricultura, industria, construcción, etc. En segundo lugar, debemos ser más eficientes, lo que significa que emitimos menos para hacer lo mismo, gracias a la tecnología, y reducir nuestra demanda. Significa consumir, producir, vivir de otra manera.

Más allá de las acciones necesarias para reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, ¿cómo pueden los territorios adaptarse al cambio climático?

Tendremos que reconvertir actividades, crear puestos de trabajo en nuevos sectores, fortalecer nuestros sistemas de alerta, aumentar las cajas de compensación, por supuesto, los seguros, pero también la seguridad social, el seguro de desempleo. Tendremos que mover infraestructura, mover personas, así que construir o reconstruir, plantar nuevas especies que sean más resistentes a las condiciones cálidas y secas, plantar nuevas variedades, etc.

Todos los sectores están afectados. Con dos alertas. Primero, el grado de calentamiento es una fuerte limitación para la adaptación. Cuanto más tardemos en actuar, más reduciremos el calentamiento global y más difícil será, porque cuesta económicamente, pero también en vidas humanas, hacer frente a sus efectos. Entonces, no todos tenemos la misma manera de adaptarnos. Necesitaremos una distribución equitativa de los esfuerzos y la asistencia.

Urbanismo, agricultura, alimentación, rehabilitación de edificios… ¿Tienes ejemplos de pasos a seguir?

Obtener una educación. Nuestros hijos no pueden trabajar con altas temperaturas, en escuelas mal aisladas, con patios de cemento. Si queremos que nuestros jóvenes vayan a la escuela o la universidad, hagan sus exámenes, practiquen deportes, etc., necesitamos arreglar los edificios rápidamente. Lo mismo ocurre con hospitales, residencias de ancianos, servicios públicos, transporte. Por ello, es necesario contar con un plan de renovación integral, no solo para limitar la demanda energética en invierno, sino para asegurar el confort en verano. Y, para eso, es necesario formar obreros, albañiles, arquitectos, urbanistas, ingenieros. También se necesita dinero para apoyar a los hogares. Debe entenderse que si la tecnología nos va a ayudar, no puede hacerlo todo. El almacenamiento de agua en invierno si se sigue haciendo como hasta ahora, no funcionará: ese agua hay que reservarla para casos de crisis grave, no para aumentar las superficies de riego o para llenar la nueva piscina. Y, sin embargo, no se gana porque la sequía puede ser plurianual: no tendremos suficiente agua en invierno para llenar los embalses.

Hemos oído hablar mucho de los esfuerzos individuales por la templanza. En su opinión, ¿hasta qué punto se deben tomar acciones para actuar de manera efectiva contra el cambio climático?

La sobriedad no es volver a la Edad de Piedra. Es simplemente moderar nuestro consumo para satisfacer nuestras necesidades básicas (bebidas, alimentos, vivienda digna) y esenciales (gozar de buena salud, acceder a la educación y la cultura, vivir un entorno de calidad de vida, etc.) en los límites planetarios.

No tengas ojos más grandes que tu estómago, no desperdicies, no consumas cosas inútiles, esto no es regresión, esto es lo que enseñamos a los niños desde el jardín de infantes. Todos debemos hacer esfuerzos para reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. En promedio, cuanto menos ricos somos, menos emitimos. Y cuanto más rico eres, más impuestos, restricciones, barreras son indoloras. No todos tenemos el mismo esfuerzo que hacer (algunos se esfuerzan más que otros), ni la misma manera de hacerlo. Cada individuo debe hacer su parte, pero esta parte depende del colectivo. Si te animan todo el día a comprar cosas inútiles, si no te ofrecen una alternativa a hábitos muy nocivos, si no tienes información, ayuda, gente que te ayude a cambiar, no va a funcionar. Quiero reformar mi casa, pero aún necesito al artesano, los medios económicos, los materiales adecuados, el diagnóstico adecuado, etc. Esto es lo que debemos construir rápidamente.


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