Precios de la energía: Alemania también tendrá su escudo tarifario a principios de 2023

La ayuda masiva prometida por Olaf Scholz a las empresas y los hogares alemanes está en camino: un escudo arancelario sobre los precios de la energía entrará en vigor a principios de 2023 para combatir la inflación, a pesar de las fuertes críticas de los europeos. “¡Llega la ayuda de emergencia!”, saludó en Twitter el canciller alemán, Olaf Scholz, tras la publicación de la hoja de ruta el miércoles 2 de noviembre y la adopción de los primeros pasos en el Consejo de Ministros. El tope en los precios del gas y la electricidad tiene como objetivo apoyar a los hogares y las empresas, mientras que la inflación ha superado el 10% en el país. Esta es la parte principal de la “bazooka” financiera de 200.000 millones anunciada en septiembre, que ha enfadado a algunos de los socios europeos de Alemania, que han sido criticados por su única cláusula adicional.

Berlín, por su parte, asegura que estas medidas son similares, en proporción, a otros planes de ayuda adoptados en Europa, particularmente en Francia. De hecho, los precios del gas estarán bloqueados a partir del “1 de enero” para unas 25.000 grandes empresas, casi 2.000 hospitales y todas las escuelas, y luego el “1 de marzo” para los hogares y las pymes. También se “prevé” el respaldo retroactivo de las facturas del mes de febrero. El gobierno subsidiará el 80% del consumo de los hogares. Más allá de este volumen, los particulares pagarán el gas a precio de mercado. Berlín está planeando un límite de “12 centavos por kilovatio hora” e incluso “9,5 por kilovatio hora” para el gas de calefacción, frente al promedio actual de 18,6 centavos, según el comparador de precios Check24. Este tope está previsto hasta abril de 2024.

La economía alemana se ha visto afectada por el aumento de los precios de la energía

Para los fabricantes, el precio del gas se fijará en 7 céntimos el kilovatio hora, con el límite del 70% del consumo. En cuanto a la electricidad, el mecanismo de tope entrará en vigor el “1 de enero”, a “40 centavos el kilovatio hora”, para los hogares y 13 centavos para las grandes empresas. Alemania, la economía más grande de Europa, se ha visto muy afectada por el aumento de los precios de la energía que ha afectado al continente desde la guerra en Ucrania. Depende en gran medida de las entregas de gas ruso, que se han reducido considerablemente. La industria, el motor de la economía alemana, pide ayuda desde hace meses diciendo que la existencia de miles de negocios está en riesgo en el país que está a punto de entrar en recesión.

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Algunas empresas dicen tener dudas sobre su futuro en el país, como el líder químico BASF, que quiere reducir “permanentemente” su huella en Europa, especialmente en su emblemático sitio en Ludwigshafen (oeste). La siderúrgica Arcelor Mittal, por su parte, cerró parcialmente su planta en Hamburgo y despidió a la mayoría de sus empleados en el país. Las diversas partes del paquete energético aún deben ser ratificadas por el Consejo de Ministros o el Parlamento antes de fin de año. Olaf Scholz también se reunió con funcionarios regionales el miércoles por la tarde para arreglar el sistema.

Estos enormes gastos fueron financiados por nuevos préstamos

A la espera del tope, el gobierno cubrirá por completo las facturas de gas de los hogares en diciembre. Y se liberarán inmediatamente 8.000 millones de euros para hospitales y clínicas, que también se ven afectados por la crisis. Estos enormes costos se financiarán con nuevos préstamos, como parte de un fondo de estabilización económica, creado durante la pandemia. Esta medida extraordinaria, fuera del marco presupuestario anual, permitirá a Alemania sostener su economía mientras vuelve, a partir del próximo año, al “freno de la deuda”, un principio constitucional que le prohíbe endeudarse más al 0,35% del PIB anual.

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Berlín complementará esta financiación con una nueva contribución solidaria europea a los superbeneficios de las empresas energéticas que debería generar “varias decenas de miles de millones de euros”, según la hoja de ruta del gobierno. Este gasto masivo de Alemania no ha sido bien recibido en Europa, donde muchos países han criticado a Berlín por carecer de unidad y mostrar una competencia desleal con otras economías del continente. “No es bueno” que Alemania se “aísle”, lo que lanzó de forma espectacular, en una cumbre europea a mediados de octubre, el presidente francés, Emmanuel Macron. Sobre todo porque el gobierno alemán ha luchado contra una congelación de precios a escala europea, temiendo la seguridad del suministro de gas si se adopta tal medida en el continente.

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